Turismo, naturaleza y aventura en San Rafael
Aunque San Rafael es la segunda ciudad de Mendoza, no se parece en nada a la capital. Los visitantes advierten la sensación de que es más íntima, con calles bordeadas de plátanos y álamos, canales al costado de la ruta y un ritmo tranquilo.
Ubicado en un entorno privilegiado, este destino no solo invita a desconectar y disfrutar, sino también a reconectar con la naturaleza de forma consciente. Rodeado de paisajes donde la flora y fauna nativa siguen siendo protagonistas.
Se encuentra al sur de la provincia, entre los ríos Atuel y Diamante. atravesado por los ríos Atuel y Diamante —claves para sostener este oasis en una región árida—, es un lugar que permite entender el valor del equilibrio natural. Su principal atractivo es que concentra naturaleza, aventura y, como no podía faltar, el clásico de siempre, el vino. Andá buscando los pasajes a San Rafael, que acá te contamos todo lo que necesitás saber.
El Cañón del Atuel es el plato fuerte. Está a 75 kilómetros al oeste de la ciudad por la Ruta 173 y es una sucesión de montañas con más de 70 formaciones geológicas esculpidas por el viento y el agua, con tonalidades que cambian según la hora del día.
Lo llaman “el mini Cañón del Colorado” y el camino de montaña que lo recorre ya es una experiencia en sí: zigzagueante, con miradores, embalses y antiguas usinas hidroeléctricas. Al final del recorrido se llega a Valle Grande, una villa turística sobre el río Atuel donde se concentra la oferta de aventura.
Además, optar por turismo nacional tiene un impacto positivo que va más allá de lo económico. Reducir las distancias de viaje disminuye la huella de carbono, especialmente cuando se eligen medios de transporte como el micro en lugar del avión. No se trata de evitar volar, sino de entender que en trayectos como este el micro puede ser una alternativa más eficiente en términos ambientales, además de permitir apreciar el paisaje en transición.
Ahí, el rafting en el río Atuel es la actividad estrella. Rápidos de clase II a III, aptos para todo público, sin necesidad de experiencia previa. Hay recorridos de 6, 10 y hasta 16 kilómetros según el tramo que se elija, con una duración de entre una y dos horas. Apto desde los 4-5 años. Al ser una actividad sin motor, el rafting tiene un impacto ambiental relativamente bajo en comparación con otras opciones más invasivas, siempre que se realice con operadores habilitados y respetando las condiciones del entorno.
El río se puede navegar todo el año, aunque el máximo caudal es de noviembre a marzo. También se puede hacer kayak, cool river (descenso en gomón individual), tirolesa, rappel, cabalgatas, trekking y paseos en catamarán por el embalse Valle Grande.
El Dique Los Reyunos es otro imperdible. Está a 32 kilómetros del centro y el agua turquesa rodeada de montañas parece un lago patagónico. Se puede hacer tirobangi (una tirolesa de 600 metros que cruza por encima del embalse, la más larga de la provincia), paseos en lancha, catamarán, canoas, kayak, bautismo de buceo e incluso parri-balsas: embarcaciones que incluyen una parrilla para hacer asado en el agua.
San Rafael también tiene vino, pero con otro perfil. Más íntimo que Mendoza capital, con bodegas familiares y fábricas de aceite de oliva. Bodega La Abeja es la más antigua, inaugurada en 1883 por el inmigrante francés Rodolfo Iselín. Bianchi ofrece visitas con degustación y maridaje. También hay una Ruta del Olivo con productoras como Yancanelo, la más antigua y grande de la zona, donde en temporada se puede cosechar aceitunas.
Y después está el Laberinto de Borges, que es lo que nadie espera encontrar en San Rafael. En la Finca Los Álamos, una estancia fortificada en 1830, la familia Aldao construyó un laberinto vegetal de 8700 metros cuadrados con más de 7000 plantas de buj, diseñado por el paisajista inglés Randoll Coate.
Visto desde la torre mirador de 20 metros, los senderos dibujan la palabra “Borges” duplicada en espejo, con símbolos de su literatura: relojes de arena, un bastón, un tigre, una S que se vuelve signo de pregunta. Es el primer monumento en memoria de Borges, nació de un sueño que Coate tuvo en 1979 y tardó más de una década en concretarse. Hay un museo con cartas originales entre Borges y Susana Bombal, fotos de época, y una pulpería que sirve empanadas de carne con vino y asado bajo las glicinas.
San Rafael está a unas cuatro horas de Mendoza capital y a dos horas de Las Leñas, una de las estaciones de esquí más grandes de Argentina. Es un destino que funciona todo el año: rafting y embalses en verano, esquí en invierno, bodegas y laberinto siempre.
Viajar también puede ser una oportunidad para tomar decisiones más conscientes: elegir alojamientos con prácticas sustentables, reducir residuos durante la estadía o compensar la huella de carbono del traslado. Destinos como este demuestran que es posible combinar disfrute, aventura y cuidado del ambiente, haciendo del turismo una experiencia más equilibrada tanto para quienes viajan como para los ecosistemas que los reciben.

